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martes, 7 de abril de 2009

HERRAMIENTA PARA PASTORES

LAS RELACIONES PÚBLICAS EN LA IGLESIA
Por César Sánchez Martínez / Autor del libro "De las Relaciones Públicas a los Asuntos Corporativos".


Desde los orígenes de la historia humana, las personas siempre usaron a las relaciones públicas como herramienta o estrategia, según los casos, para comunicarse mejor entre los clanes. Esa realidad no ha cambiado con el tiempo, sólo han variado las tácticas, utilizando nuevos y modernos métodos, incluso, hasta tecnologías como son los software para administrar riesgos reputacionales.

Precisamente, con el uso de metodología moderna, la imagen institucional o corporativa adquiere importancia para identificar y construir la excelente reputación que necesitan las iglesias para desarrollar un mejor trabajo en la comunidad donde sirven.

Sin embargo, las relaciones públicas es la herramienta más eficaz del siglo moderno para hacer mejorar las relaciones entre las personas. Toda organización eclesial es abstracta y sólo funciona mediante las voluntades y decisiones de las personas. De tal manera que la iglesia será el fiel reflejo de la visión y misión que tienen sus ministros o pastores. Muchas iglesias tiene mala reputación social, no obstante desarrollan ministerios con vidas.

Hay quienes creen que los comunicadores sociales cristianos sólo están para escribir notas de prensa para los medios de comunicación, festejar cumpleaños, armar el periódico mural y tomar fotografías, grabar o filmar cuando el pastor está en una reunión muy importante o la iglesia celebra algo. Lo peor del caso es que algunos comunicadores sociales también creen que esa es su función, porque adolecen de visión para ejercer su profesión en sus congregaciones.

Las relaciones públicas para la iglesia no sólo es manejo de imagen institucional, incluye en estos tiempos globalizados,. la auditoría de imagen, la administración de los riesgos reputacionales y el manejo de crisis institucionales de la iglesia.

Urge que los pastores que tengan en sus iglesias comunicadores sociales deban dejarse asesorar en algunos aspectos de la vida eclesial. No pretendemos que la iglesia crezca por el márketing relacional, pero sí por la estrategia biblica, basada precisamente por el comunicador por excelencia: Jesucristo.

lunes, 30 de marzo de 2009

LOS PROFESIONALES DE DIOS

Por JULIO CESAR QUINTANA IGLESIAS / Profesor y obrero cristiano


Creo firmemente quienes hemos recibido y respondido al llamado para servir a Cristo, también hemos "profesado" una visión y una vocación que tiene trascendencia en esta vida y en la eternidad. Nos realizamos como seres humanos e hijos de Dios al ejercer esa vocación al ser capaces de tocar una vida y por la gracia de Dios cambiarla, transformarla y brindarle la paz que todo hombre y mujer buscan especialmente en este tiempo.
Lamentablemente nuestros mentores y la presión del tradicionalismo bautista no nos han permitido ver esta realidad. Sólo son profesionales aquellos que profesan una vocación secular, para llamarlo de alguna manera. Es por eso que muchos pastores y misioneros no se valoran ante el mundo PROFESIONAL, como lo que realmente son, LOS PROFESIONALES DE DIOS.
Aquellos que realmente profesan una vocación de trascendencia eterna, aquellos que deben actuar con profesionalismo ante las eternas demandas de Dios, profesionalismo que debe ser actuado en todo el significado etimológico de la palabra, el siervo de Dios también es un profesional.
Por eso, muchas veces me pregunto ¿Dónde están los profesionales de la eternidad? Son los grandes ausentes. Este creo es un gran reto para nosotros porque se que más de uno dirá que no hemos sido llamados para lucir un profesionalismo, pero si hemos sido llamados para reflejar la gloria de Dios en nuestras vidas, para honrar el nombre de nuestro maestro y eso es suficiente para ser un profesional. No es para lucirlo en eventos, más bien para influenciar vidas, tocarlas y cambiarlas por la gracia de Dios. Con esto no estamos reclamando un lugar, una posición, más bien un espacio para ejercer la influencia del evangelio de Cristo en medio de aquellos que profesan una vocación.
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COMENTARIO DEL EDITOR: El autor tiene mucha razón y tal vez arbitrariamente estamos dejando de lado a los verdaderos profesionales de Dios, aunque el llamado es para todos.